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martes, 11 de octubre de 2011

Despilfarro

“Se desperdicia más comida en el mundo de la que podrían consumir todas las personas hambrientas” (Tristram Stuart) Esta entrevista con el autor del libro 'Despilfarro' de Alianza Editorial, nos pone los pelos de punta al hacernos conscientes de un tema tan alarmante: la cantidad de alimentos que se producen, directamente para ir a la basura.  

¿Desperdiciar comida aún comestible es algo cultural, típico de los países ricos o bien es una práctica que se encuentra por todo el mundo? 
 Cuando estaba investigando para el libro pasé una temporada con la etnia uigur en el Noroeste de China. Un día estaba comiendo en un restaurante de carretera. El chef se había sentado conmigo para hablar un poco. Cuando retiré el bol de arroz que ya había acabado, frunció el entrecejo, me señaló los tres granos que quedaban en el fondo del recipiente y me ordenó: “¡Limpia!” Sonrió mientras con cuidado limpié a fondo el bol. Los uigures creen que despilfarrar comida es un insulto al cocinero, al agricultor y en última instancia un insulto a Alá. En esta ocasión recibí una lección en mi propio terreno. Me hizo darme cuenta de que nosotros –las personas- tenemos el poder para producir los cambios necesarios si convertimos el desperdicio de comida en algo socialmente inaceptable.  

¿Qué recomendaría a un ciudadano para evitar tanto desperdicio de alimentos en casa?
Todo empieza al ir a la compra. Haz una lista de lo que necesitas, y utiliza la lista como un escudo que te proteja de las técnicas de márketing que utilizan los comercios de alimentación, que quieren que compres más de lo que necesitas. ¡Come lo que compras y compra lo que necesitas!  

¿Deberíamos enviar los restos de comida al extranjero? ¿Es esto la solución?
¡No! Se trataría por supuesto de una idea absurda. La solución es no producir más de lo necesario y no despilfarrar. Sin embargo, está claro que despilfarrar comida es el equivalente de sacar comida de las bocas de los pobres a escala global. Cuando compramos comida, por ejemplo, pan, estamos interactuando en el mercado global del trigo. Las recientes subidas de precio de algunas materias primas como el trigo han sido provocadas en gran medida porque la demanda supera la oferta. Estas subidas de precio condenan a millones de personas al hambre. Si nosotros, en los países ricos, despilfarráramos menos pan y por lo tanto, compráramos menos trigo en el mercado mundial, quedaría más cantidad disponible para las personas en África y Asia, que pasan hambre, y que compran el trigo en el mismo mercado mundial.  

¿Deberían los supermercados donar sus productos antes de que caduquen? ¿Cómo es la situación en España y Europa? 
Sí, si un supermercado u otro comercio de alimentación acaba teniendo excedentes de productos que van a caducar, deberían donarlos para que la gente pueda consumirlos, antes que despilfarrarlos. Esta práctica está mucho más extendida en los EEUU que en España y en el resto de Europa. Y es hora ya de que nosotros –los consumidores- exijamos a los comercios de alimentación que donen sus excedentes en vez de tirarlos a la basura.  

¿Por qué los países ricos no invierten más en la agricultura de los países pobres? 
Estoy ahora mismo en la India investigando precisamente este asunto. Veo a mi alrededor montañas de frutas y de verduras que se están pudriendo simplemente porque faltan infraestructuras agrícolas. Es un asunto del que hablo en mi libro. Me complace ver que después de muchos años de ignorar el asunto los países donantes y las ONG están dándose cuenta de que se puede aumentar la disponibilidad de alimentos en estos países invirtiendo cantidades de dinero relativamente pequeñas para crear infraestructuras, y así asegurarse de que la comida llegue en condiciones a los consumidores y no se pudra.  

Oxfam lanzó un informe este año donde denunciaba que 2 millones de personas pasan hambre en España hoy en día como consecuencia de la crisis económica. ¿Cree que con lo que se despilfarra de comida en España podrían alimentarse a esas personas? 
En este momento se despilfarra más comida de la que podría ser consumida por todas las personas hambrientas. Deberíamos conseguir que los excedentes de comida fresca y comestible llegaran a las personas hambrientas, y a la vez eliminar los excedentes innecesarios que estamos creando. Cuando di de comer a 5.000 personas en Londres en el evento “Feeding 5.000” con comida que de no haberse utilizado así habría acabado en el cubo de la basura, calculé que si hubiera sido capaz de recoger toda la comida despilfarrada en Gran Bretaña ese día, habría tenido suficiente para ofrecer una comida a 60 millones de personas, es decir, a todo el país, y ¡aún me habrían quedado algunas sobras para la cena!  

¿Cómo puede ser que no exista una ley que obligue a los productores de alimentos y a los supermercados a hacer público cuánta comida despilfarran, cuando tanta gente dentro y fuera del país pasa hambre? 
Lo primero que deberían hacer las grandes compañías alimentarias es ser transparentes y hacer público qué cantidad de comida desperdician. Así se crearía una competencia entre ellas para aparecer a ojos del público como “la que menos desperdicia”. Hemos introducido con mucho éxito esta medida en Noruega y es hora ya de que el resto de Europa siga la estela.

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Este blog está escrito y actualizado por el equipo de movilización social de la Sede de Zaragoza de Intermón Oxfam. Los textos y comentarios que aparecen aquí son el resultado de diversas actividades que realizamos para denunciar, movilizar y educar a la sociedad para que tome conciencia, actúe responsablemente y haga presión por un mundo mucho más justo.